jueves, 14 de abril de 2016

Relato MiMa Notas escondidas

¡¡Buenos días!!
Si has hecho el reto de esta semana, te sentirás indentificad@ con la protagonista de esta historia. 
Dicen que las pequeñas cosas de la vida, son las que hacen la vida. Si incorporamos detalles agradables a las experiencias que vivimos, todavía serán más placenteras.
Una mirada, un gesto, una nota, una palabra... 
Deseamos que te guste el relato que se nos ha ocurrido pensando en todas esas personas que cuidan y miman a los demás. 
¡¡Saludos!!

Sara se encontraba en un momento de su vida un poco complicado. En ocasiones, vivimos episodios que nos hacen entristecer. Si logramos superar, convivir o aceptar aquello que nos hace daño, ¡será genial! En el caso contrario, es posible que estemos decaídos y Sara estaba en esta última situación. 
Sus amigos conocían su estado actual de ánimo y cada día, intentaban que volviera a sonreír como lo hacía antes. 
Una de la mejores amigas de Sara es María, una mujer que tiene algo especial que hace que todos la quieran. Ese tipo de personas asertivas, alegres y que siempre están a tu lado. 
Una mañana, Sara se encontró un papel enfrente de la puerta de su casa, pero por dentro. Como si alguien lo hubiera deslizado por debajo de la puerta para que, cuando Sara saliera de su casa, viera el escrito. En él, ponía: "Si te pones un pañuelo rojo en el cuello y coges un paraguas, tu día será mejor."
Sara aquel día, no tenía ganas de juegos y se había levantado tarde, así que iba justa de tiempo cómo para buscar nada. Mientras cerraba la puerta de su casa, pensaba en la nota y que quizá debería haberle hecho caso.   
Después de la jornada, Sara volvió a casa empapada ya que a partir de las 4 de la tarde, llovió. Mientras se secaba el pelo, pensaba en el escrito que recibió por la mañana. Entendía lo del paraguas (si lo hubiera llevado, no se hubiera mojado) pero lo del pañuelo rojo, no tenía ningún sentido. 
Al día siguiente, Sara se levantó y lo primero que hizo fue ir hacia la puerta para ver qué le decía la nota, pero esta vez, en el suelo no había nada.   
Se marchó de casa para ir al trabajo y en el coche, encontró un papel con un escrito: "Si hoy tampoco llevas el pañuelo rojo en el cuello, ves a buscarlo y póntelo. Si hoy te apetece reír, a las 7 de la tarde ves al bar de siempre". Sara no volvió a por el pañuelo pero sí fue al bar. Allí se encontró con un muy buen amigo suyo. ¡Evidentemente que rieron! Al volver a casa, Sara se sentía contenta e intrigada por el efecto que tenían aquellas notas sobre ella. 
Pasaron los días y cada día con una nota distinta, en un lugar distinto. Por unas cosas o por otras, Sara nunca se ponía el pañuelo rojo que siempre le decían las notas. 
Hasta que un día, Sara pilló a su amiga María, con un papel que estaba introduciendo en el bolso de Sara.
Si, su amiga había estado ideando todos aquellos escritos para que Sara se sintiera mejor y volviera a ser feliz. 
De esta forma no solo descubrió lo mucho que su amiga la quería sino que también preguntó algo a la persona que le escribía las notas: "¿Por qué insistías en que me pusiera el pañuelo rojo?". A lo que María le respondió: "Al principio, no le di la mayor importancia y te lo propuse porque es un color que te favorece y pensé que si te sentías guapa por fuera, te lo sentirías también por dentro. Pero al ver que no lo hacías, insistí porque llegué a pensar en que sería el último empujón para que volvieras a encontrarte bien."
Las dos se fundieron en un abrazo y tuvieron una amistad eterna. 
Tu Vida en Manga

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